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Muchas parejas disfrutan organizando personalmente su boda. Eligen proveedores, comparan propuestas, diseñan detalles y llevan durante meses sus propios pendientes. Pero cuando se acerca la fecha aparece una pregunta muy importante: ¿necesito un coordinador de bodas aunque ya haya organizado todo?
La respuesta depende de cuánto hayas avanzado, de la complejidad del evento y, sobre todo, de quién se encargará de ejecutar todo aquello que has planificado mientras tú estás preparándote, tomando fotografías, llegando a la ceremonia y disfrutando con tus invitados.
Porque organizar una boda y coordinarla el día del evento son trabajos relacionados, pero no son exactamente lo mismo.
DOS SERVICIOS DIFERENTESUn Wedding Planner suele acompañar a la pareja durante una parte importante o la totalidad del proceso de planificación: presupuesto, búsqueda y evaluación de proveedores, cronogramas, logística, contratos, diseño, decisiones y preparación de la boda.
Un coordinador de bodas, en cambio, resulta especialmente útil cuando la pareja ya ha realizado gran parte de ese trabajo y necesita que un profesional tome el control de la etapa final: revisar lo contratado, confirmar proveedores, organizar tiempos y dirigir la ejecución.
Por eso no deberíamos contratar únicamente por el nombre del servicio. Antes de decidir, es fundamental revisar cuándo comienza el trabajo del profesional y exactamente qué responsabilidades asumirá.
Si tú has planificado la boda, el coordinador no debería comenzar a trabajar cuando ya estás caminando hacia el altar. Necesita recibir, revisar y comprender previamente todo aquello que deberá ejecutar.
Cuando somos novias podemos imaginar el matrimonio como un solo gran día. Operativamente, sin embargo, existen diferentes etapas.
Está la pre-boda, donde se realizan contrataciones, reuniones, pruebas, cronogramas, distribución de espacios, confirmaciones y cientos de pequeñas decisiones.
Luego llega el Día D: proveedores ingresando, mobiliario llegando, montaje, decoración, música, iluminación, catering, invitados, ceremonia, protocolo, fotografías, tiempos y posibles cambios de último minuto.
Y todavía existe una etapa posterior: desmontajes, devoluciones, elementos personales, accesorios, materiales alquilados y otros cierres que deben quedar correctamente encaminados.
Es precisamente esta visión global la que hace que coordinar una boda sea mucho más que “estar pendiente de algunos detalles”.
Detrás del resultado final existen scouting, planificación, montaje, styling, proveedores y múltiples tareas que deben coordinarse antes de recibir a los invitados.
SI ORGANIZAS TU PROPIA BODASí. Para determinadas parejas puede ser una opción perfectamente razonable.
Si disfrutas organizando, tienes tiempo para investigar, controlas tu presupuesto, puedes gestionar reuniones y contratos y deseas tomar personalmente las principales decisiones, puedes avanzar con buena parte de la planificación y contratar posteriormente un servicio profesional de coordinación.
Pero existe una condición importante: todo aquello que hayas organizado debe poder transferirse correctamente al coordinador.
No basta con entregar una lista de teléfonos la víspera. El profesional necesita conocer proveedores, horarios, compromisos, características del montaje, planos cuando correspondan, secuencia de actividades, responsables y todos aquellos acuerdos que puedan afectar el funcionamiento del evento.
Mientras más compleja sea la boda, más importante será realizar esa transición con suficiente anticipación.
DIY CON CRITERIOEl concepto DIY o Do It Yourself puede funcionar muy bien cuando se aplica a proyectos concretos y realistas.
Papelería, recuerdos, señalización, determinados elementos decorativos o detalles personales pueden convertirse incluso en una experiencia bonita durante los preparativos.
El problema aparece cuando no se calcula todo lo que viene después de crear cada elemento.
Si preparas personalmente menús, números de mesa, marcadores, recuerdos, fotografías o elementos decorativos, alguien tendrá que transportarlos, recibirlos, distribuirlos correctamente y comprobar que cada pieza termine en el lugar previsto.
Y esa persona no deberías ser tú mientras estás maquillándote, fotografiándote o preparándote para la ceremonia.
Antes de asumir un proyecto DIY, pregúntate:
A veces hacer algo personalmente permite ahorrar. Otras veces simplemente traslada el coste hacia horas de trabajo, materiales, transporte y ayuda adicional.
TU FAMILIA TAMBIÉN ES INVITADAEs frecuente pensar que una hermana, amiga, dama de honor o familiar puede encargarse de coordinar algunos detalles durante la boda.
Probablemente estarán encantados de ayudarte, pero también tendrán que vestirse, desplazarse, participar en fotografías, estar presentes en la ceremonia y disfrutar de la celebración.
Si además deben atender llamadas de proveedores, comprobar el montaje, solucionar retrasos o decidir qué hacer ante un imprevisto, dejan de ser invitados y pasan a desempeñar una función operativa.
Precisamente una de las razones para contratar coordinación profesional es que la pareja y sus personas más cercanas puedan vivir el evento en lugar de administrarlo.
ANTES DE CONTRATARSi has organizado prácticamente todo, pero no existe una persona profesional que pueda asumir la ejecución, probablemente la coordinación sea uno de los servicios que deberías evaluar.
Puede resultar especialmente importante cuando intervienen varios proveedores, existen distintos espacios, hay traslados, montaje complejo, ceremonia y recepción independientes o un cronograma con numerosos momentos que deben suceder en orden.
Si todavía no has comenzado a contratar proveedores, necesitas ayuda para construir el presupuesto, no sabes cómo estructurar la planificación o prefieres tener acompañamiento durante todo el proceso, entonces probablemente debas evaluar un servicio de Wedding Planning más completo.
Y si has decidido organizar personalmente tu boda, hazlo con herramientas que te permitan registrar contratos, pagos, citas, proveedores, pendientes y decisiones. Cuanto mejor construida esté la planificación, más sencillo será transferirla después al profesional encargado de ejecutarla.
El Libro Planificador de Nuestra Boda reúne en un solo lugar herramientas para trabajar presupuesto, proveedores, checklist, inspiración y diferentes etapas de la organización antes de entregar el proyecto a quien coordinará el gran día.
Conoce el Planificador de Nuestra Boda Wedding Planner Bootcamp